domingo, 20 de abril de 2014

Sueños oscuros

 Una vez más me despierto en mitad de la oscuridad con el mismo sueño. Cuatro años soñándote noche tras noche, sin excepción.
¿Quién eres, hermosa mujer? ¿Por qué mueres en mis brazos cada noche? Te amo y ni siquiera te he visto en persona, ¿por qué me susurras al oído en esa lengua que desconozco?
Cada noche que te sueño me siento en paz conmigo mismo, cuando estás riendo conmigo y al mismo tiempo, después, como si descendiera a los infiernos y ardiera cuándo, como si fuera la mismísima decisión de Lucifer, mueres entre mis brazos.
Cada noche me despierto empapado en sudor, todos y cada uno de mis poros sudan tu fragancia “imaginaria”, no se me va de la cabeza tu cara mirándome en aquel lago mientras te hundes en aquellas aguas turbias, llevándote contigo todo mi ser y todo mi corazón.
Nunca antes experimenté tal felicidad, tu forma de sonreírme, mientras yo juego con tus cabellos dorados como si de un Ángel se tratara, mientras observo tu piel blanca y suave, digna de la diosa Freya , y tus ojos verdes como los del inmenso Pacífico.
¿Eres mi maldición o mi Don? Me gustaría entender qué es lo que me dices cuándo me hablas en esa preciosa lengua que no conozco, pero no me importa, nada me importa antes de que mueras.
En ti se plasma el drama de mi vida…Encontrar para perder, eres mi maldición y mi destino diría yo.
Recuerdo con todo tipo de detalle cuando, en el mejor momento beso tus labios fríos pero atrayentes y me permites beber la hiel de tu boca.
Oler tu suave y blanco cuello de cuya fragancia desconozco, que me incita a beber tu líquido vital para, así poder tenerte dentro de mí, o por lo menos hacerme esa idea en mi cabeza, aunque viva una realidad falsa.
¿Por qué mueres? ¿Qué intentas decirme? ¿Acaso no soy digno de ti?
Todo lo que nos rodea es oscuro, supongo que resume el drama de mi vida consumida y aterrada por demonios pero, cuando vives en mi sueño antes de que mueras y podemos sonreírnos y mirarnos me haces vivir momentáneamente .
Recuerdo perfectamente el lago de aguas turbias en el que te deposito con una sonrisa que no puedo evitar ni manejar, para que te hundas mientras me miras con tristeza y pena.
En mi cabeza solo hay sitio para una pregunta ¿Quién eres? Le pregunto a mi cabeza, fruto de la desesperación que abunda en mi mente y corazón.
¿Existes? ¿En qué parte? ¿Estamos destinados a encontrarnos en el camino de la vida? Ya se verá.
Desde que te sueño mi descanso se ha convertido en una tragedia Rusa, mientras tanto, te digo que juro por mi vida que esto no es casualidad, algún día te encontraré.
“El amor platónico no existe”
“La estupidez humana puede llegar a superar la ficción”






1 comentario: