Hola, ¿nos conocemos?
Vaya vaya, ¿es que ya no me recuerdas? ¿No te suena
mi cara?
Tanto tiempo que gasté en ti para que ahora seas
feliz con otro. Creí tus falsas promesas de amor, me dejé envenenar por tus
besos como si fuesen la cicuta, me dabas la vida y al mismo tiempo me la
quitabas, eras mi felicidad y mi desgracia. Me hacías sonreír para luego
apuñalarme por la espalda sin piedad. Son tantas las heridas que hoy siguen
abiertas…. Todavía me sigue doliendo el orgullo…
Me hundiste en el pozo, me empujaste al vacío cuando
estaba en el filo del mundo. Me descubriste formas de dolor que hasta entonces
desconocía; me enseñaste cómo es ese ardor crónico que se agarra a lo más
profundo del alma.. No contenta con asestarme el golpe de gracia, todavía
tuviste la cobardía de pisotearme cuando yacía tendido en el suelo, riendo
cruelmente mientras presumías de haberme robado la juventud. Pese a todos mis
esfuerzos, nunca logré que apreciases nada de lo que hice ya que todo resultaba
insignificante para ti.
Cansado de tanta humillación decidí tomar yo la
iniciativa, esta vez me tocaba a mi apuñalarte, esta vez te dañaría de la mejor
forma que se me ocurrió. Me alejé de ti, de tus desprecios, de tu falso cariño,
de tus traiciones… Necesitaba cambiar de vida, necesitaba que desaparecieses
para siempre. Pero tú trataste por todos los medios de evitar que me fuera,
porque mi dolor te evitaba recordar quién eras, una pobre desgraciada que creía
ser feliz haciendo pagar a otro sus frustraciones.
Conseguí mi libertad, a partir de ese momento me
tocaba empezar una nueva vida pero nunca imaginé en lo que me había llegado a
transformar por ti. Al mirarme al espejo, observe el reflejo de un hombre
distinto al que antes solía ser. La sonrisa se borró de mi boca y la vida se
esfumo de mi mirada. Estaba contemplando un rostro gris. Un semblante que solo
transmitía frialdad en el intento de no volver a mostrarse vulnerable. Ahora
era un alma con el frío del cristal, había entendido que el tiempo no cura nada
si no que te hace acostumbrarte al dolor. Mis únicos compañeros en esta nueva
etapa es el alcohol y las drogas, donde estrangulo tus recuerdos cada vez que
osas volver a aparecer por mi mente..
Ahora no siento nada, nada salvo ese ardor en el
pecho que me pide insaciablemente que te destruya. No entenderás jamás esto. He
comprendido que mi felicidad es tu desgracia, que no podré volver a sonreír
mientras tú sigas respirando. Me aseguraré de que lo último que veas sea mi
mirada cargada de odio. Me encargaré de que vivas el infierno en la tierra antes
de mandarte al mismo infierno. Disfrutaré destrozándote como tú me destrozaste.
Pero no creas que la muerte será tu paz, porque nos volveremos a ver al otro
lado de la Laguna Estigia, donde Caronte nos recogerá para que ardamos
eternamente en el Hades. Tú sufrirás la condena eterna, pero yo no, porque las
entrañas del infierno no son lo suficientemente profundas para mí, no sufriré
porque el infierno es mi casa, no sufriré porque allí estoy entre iguales.
Entiendo que no me hayas reconocido después de tanto
tiempo. Pero yo sí que te reconocí a ti, ya que sigues siendo la misma
desgraciada que antes. No quedan días de verano para que me pidas perdón ni
para borrar el daño que me hiciste. Ya no soy el mismo, ya no soy un hombre, ya
ni siquiera soy una persona, ahora soy un demonio. De nada servirá que reces a
tu Dios, ya que te abandonará igual que hizo conmigo. No pienses que escaparás,
el fuego eterno nos espera, tú arderás en él, sufrirás, gritarás, pero yo
permaneceré impasible ante tu dolor y ante las cadenas de mi condena. Recuerda
que ya ni siento ni padezco, recuerda que tú me hiciste invencible.

No hay comentarios:
Publicar un comentario