sábado, 19 de abril de 2014

Arrepentimiento



A altas horas de la madrugada sigo aquí sentado en la arena frente al mar, recordando a ese amigo que ya no respira como yo, recordando a ese chico que fue un camarada y un hermano para mí.
Hice lo que debía hacer me digo , para intentar hacerme creer a mí mismo de que no soy un diablo en vida.
Desde la oscura noche iluminada solo por la luz de la luna no puedo evitar ver la silueta del que fue mi gran amigo saliendo de entre las olas, señalándome con su dedo acusador.
Me ordenaron hacerlo y lo hice… Mi gran amigo, mi hermano, mi camarada, mi aliado , mi traidor.
Aún recuerdo todas y cada una de sus súplicas haciendo referencia a nuestra prehistórica amistad y con los ojos derrotados del que sabe cual será su ridículo y triste final.
Alguien muy conocido está detrás de mí , mi vieja amiga la Muerte , siendo yo un privilegiado, privilegio que no merezco, “La muerte” toca para mí por última vez el “Claro de luna” de Beethoven como último deseo para mí.
Mientras la muerte espera a que me dé la vuelta ella sigue tocando el piano en mitad de la noche, y yo solo tengo recuerdos para las palabras del que fue mi mejor amigo, (No lo hagas, por favor!!!!) (También irán a por ti, tarde o temprano) pero no le hice caso y obedecí cual perro sumiso sin voluntad ni razón alguna.
El “Claro de luna” de Beethoven termina , respiro profundamente , solo siento arrepentimiento pero yo elegí esto , me vuelvo, y esa vieja amiga con capucha, capa , una guadaña y su piano, se ha esfumado y se han convertido en dos tipos vestidos de negro y con pistola en mano. No digo nada, me lo advirtieron, solo espero en breves minutos mi cruel destino que yo me he ganado a pulso.
“Esta es la vida que elegimos” solo queda afrontarla


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