A altas
horas de la madrugada sigo aquí sentado en la arena frente al mar, recordando a
ese amigo que ya no respira como yo, recordando a ese chico que fue un camarada
y un hermano para mí.
Hice lo
que debía hacer me digo , para intentar hacerme creer a mí mismo de que no soy
un diablo en vida.
Desde
la oscura noche iluminada solo por la luz de la luna no puedo evitar ver la
silueta del que fue mi gran amigo saliendo de entre las olas, señalándome con
su dedo acusador.
Me ordenaron
hacerlo y lo hice… Mi gran amigo, mi hermano, mi camarada, mi aliado , mi
traidor.
Aún recuerdo
todas y cada una de sus súplicas haciendo referencia a nuestra prehistórica
amistad y con los ojos derrotados del que sabe cual será su ridículo y triste
final.
Alguien
muy conocido está detrás de mí , mi vieja amiga la Muerte , siendo yo un
privilegiado, privilegio que no merezco, “La muerte” toca para mí por última
vez el “Claro de luna” de Beethoven como último deseo para mí.
Mientras
la muerte espera a que me dé la vuelta ella sigue tocando el piano en mitad de
la noche, y yo solo tengo recuerdos para las palabras del que fue mi mejor
amigo, (No lo hagas, por favor!!!!) (También irán a por ti, tarde o temprano)
pero no le hice caso y obedecí cual perro sumiso sin voluntad ni razón alguna.
El
“Claro de luna” de Beethoven termina , respiro profundamente , solo siento
arrepentimiento pero yo elegí esto , me vuelvo, y esa vieja amiga con capucha,
capa , una guadaña y su piano, se ha esfumado y se han convertido en dos tipos
vestidos de negro y con pistola en mano. No digo nada, me lo advirtieron, solo
espero en breves minutos mi cruel destino que yo me he ganado a pulso.
“Esta
es la vida que elegimos” solo queda afrontarla

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